¿Qué es un diseñador gráfico?

-Oiga, ¿es la autoridad? Mire, han entrado unos diseñadores en mi casa y...
-Oiga, ¿es la autoridad? Mire, han entrado unos diseñadores en mi casa y…

Teruel existe. Estas dos palabras son las primeras que se me vienen a la cabeza cada vez que me veo en la tesitura de explicar a la gente –sobre todo a algunos clientes- en qué consiste mi profesión. De hecho, no sabía si titular este post con el nombre de la coordinadora social que en 1.999 demandó para aquella ciudad más atención por parte del gobierno central de entonces.

En la Escuela de Arte, más de un profesor nos advirtió sobre el extra de paciencia que tendríamos que extraer de nuestros ganglios en el futuro. Nos dijeron que tendríamos que ser pedagogos, porque muchas personas no entienden –otras muchas no quieren entenderlo- qué hacemos en este mundo de Dios, a qué dedicamos las horas. Miedo me daba imaginarlo, pues ya se sabe que predicar en desierto, sermón perdido. Y tenía mis motivos. Tiempo atrás me habían sugerido que estudiar bellas artes equivalía a intentar vivir de pintar cuadros –todo esto dicho con una pequeña dosis de sorna, claro-.

Este aviso parecía muy lógico, teniendo en cuenta que el propio término de “diseñador gráfico” parece –y es- a primera vista, un poco ambiguo. No obstante, recalcaré que todo aquel que busca nuestros servicios sabe a qué nos dedicamos, a pesar de que algunos muchas veces pongan cara de susto, como si se hubiesen encontrado con un huésped del Área 51.

Siempre he dicho que el caso de España es especial por muchos motivos. Pero sin duda, lo que más me descoloca es la poca cultura de diseño que hay. El diseño gráfico español tiene grandes referencias y sus mayores exponentes – Cruz Novillo, Alberto Corazón, etc…- lo son incluso a nivel internacional y sus proyectos han marcado época. Identidades como la de la Policía Nacional o la de la ONCE, han pasado a formar parte de nuestras vidas casi sin darnos cuenta.

Como digo, el ciudadano medio no sabe de dónde provienen esas creaciones, esos logotipos, esas cubiertas –como las de Alianza Editorial, creadas por Daniel Gil-, esos carteles o esos anuncios de televisión que quedaron grabados en nuestra retina. No saben que detrás de esa composición gráfica o de esa forma que al mirarla produce una maravillosa sensación de “extrañamiento”, de novedad y grandeza, está el trabajo de un grafista publicitario, de un diseñador gráfico o de un tipógrafo. Es como si estas cosas se tuvieran que dar por hechas, como una obligación silenciosa que hay que cumplir. Y lo que es peor… No saben ni quiénes somos, ni por qué hacemos lo que hacemos y qué sentido tiene.

Esta es la duda fundamental. Aquí es cuando si se te ocurre apretar la tuerca más de lo debido, te pasas de rosca y te cargas la llave inglesa. Quiero intentar explicar a todo el mundo de la mejor manera posible al profano, al empresario y al que más o menos intuye de qué va la cosa, en qué consiste el diseño gráfico.

En cuanto a quiénes somos, la lógica es aplastante: los diseñadores gráficos somos los especialistas en usar nuestras herramientas para crear diseño gráfico. Hasta aquí bien ¿no? Aplausos. Vamos a por lo más complicado de explicar. ¿Qué es el diseño, a secas? De forma más o menos resumida, entendemos por diseño la disciplina técnico-creativa que está orientada a la creación de objetos de la nada más absoluta. El procedimiento se realiza a través del uso de técnicas como el bocetaje o la delineación. Dicho de otra manera, podemos entender que diseñar es imaginar algo y llevar a cabo la traslación de lo ideado desde lo inmaterial a la realidad, a la existencia. Esta definición es el ancla conceptual de la cual dependen las definiciones de cada una de las disciplinas derivadas del diseño.

Ahora bien, profundicemos más. Sabiendo lo anteriormente mencionado, ¿qué es el diseño gráfico? Entenderemos el diseño gráfico como el conjunto de operaciones técnico-proyectuales orientadas a la creación de mensajes persuasivos –publicidad-, sistemas de identificación –identidad corporativa- y sistemas de información –edición y señalética-. Es decir, el diseño en sí mismo –y en este caso concreto, el diseño gráfico- tiene un objetivo, una utilidad social. Es la herramienta fundamental que posibilita la comunicación entre emisores (empresas, entes públicos o privados) y receptores (personas).

Mientras un grupo de personas quieran ofrecer algo a otras o simplemente comunicar algo, el diseño gráfico será el vehículo a través del cual se expresarán estas manifestaciones. Es poco probable que conociésemos el mundo actual tal y como es sin esta disciplina. No obstante, esto es materia para desarrollar en otro post. Ahora, lo que nos importa es saber que gran parte de las imágenes que entran por nuestras retinas desde que nos levantamos hasta que nos acostamos es producto de personas como yo, como tú, que hablan y respiran y que han decidido por el resto de sus días emplear la energía que les proporciona el café de la mañana en crear. ¿Crear qué? Pues como he dicho, infinidad de objetos y acciones encaminadas a satisfacer distintos tipos de necesidades, objetos y acciones que se cruzan contigo a diario, incluso por delante de ti, muchas veces sin darte cuenta.

Los kioscos rebosan de diseño editorial y tipografía, al igual que las librerías. Las tiendas de ropa no se libran de nosotros. Realmente, ningún tipo de negocio, si sabe lo que se hace, nos deja a un lado. Catálogos, folletos, dípticos, trípticos, logotipos, carteles, identidades completas, packaging, lonas, vinilos, roll-up. Todo se origina en y por nosotros… y casi ni te das cuenta.

No digo que la gente deba saberse nuestros nombres propios. Simplemente se trata de saber que detrás de ese flyer o ese cartel, alguien ha estado trabajando en su concepción. Esta profesión es de las más invisibles a pesar de que, paradójicamente, nuestros productos rodean y aparecen incesantemente en la vida diaria de cualquier ciudadano, consciente de ello o no. Desde el periódico de por la mañana al billete del autobús, pasando por los folletos de ofertas del supermercado que nos dan en la calle hasta los rótulos que ves en las fachadas, sin tener en cuenta que todo ello es como es porque nosotros lo hemos imaginado así. Prácticamente nadie es consciente de que su necesidad de comprar una prenda de ropa o un bote de sopa, ha sido creada por nosotros. Estamos en la radio, en el papel y en la televisión. Estamos en la calle e incluso en tus sueños, pero no nos percibes. Deseas nuestros productos con todo tu ser, como la llamada de tu pareja a tu teléfono móvil, pero no sabes por qué. Eres capaz de hipotecar tu alma con tal de comprar lo que hacemos para tocarlo y poseerlo. Y has de saber que, en muchas ocasiones nos limitan y no nos permiten hacer todo lo que imaginamos.

Dominamos el arte de la comunicación y susurramos a tu oído lo que quieres oír y te colmamos de expectativas y de deseos. Incluso podemos hacer florecer tus ganas de vivir y de sentir sólo con un agua negra dulce con gas. Así que, si alguna vez hablas con uno de nosotros, no le trates como a un extraño porque tú para esa persona, nunca lo serás.

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