Asómate a la ventana

Mmmmhhh...
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Hace relativamente pocas semanas hemos sido testigos de la llegada de la actualización de Windows 8 a la versión 8.1. Sin duda, este ha sido desde el principio, uno de los sistemas operativos más polémicos de Microsoft -sin olvidar, claro está las versiones Vista y ‘95-, pero por motivos que se me antojan un tanto caprichosos.

Es cierto que ha sido necesario pulir algunos detalles y, de hecho, esta actualización ha servido claramente para ello. Pero el detalle con el que me quedo desde el mimo día de su salida, ha sido el ataque generalizado que ha sufrido su -para mi- novedosa interfaz. Es la primera vez en la historia de la informática que podemos contemplar una evolución clara en este campo, una solución que desde mi punto de vista ha estado desde el principio, muy bien resuelta, desde la perspectiva de la utilidad y de la estética.

El escritorio se ha convertido en un centro dinámico, humano y personalizable al máximo. A ello contribuye el uso de colores e iconos planos, que no cansan ni añaden información innecesaria. El punto de inflexión, el foco de toda la novedad lo encontramos en los tiles, esos recuadros de tamaño generoso y editable que envuelven el icono de la aplicación instalada y que en próximas actualizaciones ofrecerá hasta la posibilidad de mostrar información concreta sobre el estado de la misma. Ver animaciones y vídeos en movimiento en esas pequeñas versiones de pantallas es toda una delicia y me resulta complicado asimilar que en general no haya gustado el salto del escritorio de la versión 7 de Windows -excelente SO, por cierto- a la actual. No se para vosotros, pero ver W8 en movimiento y probarlo en cualquier tableta o PC, me resulta sumamente gratificante. Creo sinceramente que es una propuesta que todas las marcas deberían estudiar seriamente, sobre todo en cuanto a su utilidad para dispositivos táctiles. Lo mismo siento para con Windows Phone 8.1., no puedo evitarlo.

Muchos estaréis pensando que soy un defensor acérrimo de Windows… Nada más lejos de la realidad. Ya me gustaría que el software libre se hubiese adelantado a Windows, pero no ha sido así, qué le vamos a hacer… Tampoco puedo ocultar que iOS 7 de Apple no me ha sorprendido lo más mínimo en cuanto a diseño. Es cierto que el cambio estético ha sido interesante, pero siendo honesto, este no va más allá del simple lavado de cara y si me apuráis, obligado por las circunstancias y los precios que maneja esta marca. No obstante y como siempre digo, respeto todos los gustos y cuanto más variadas sean las opiniones, más posibilidades tendremos de crear mejores productos.

Es cierto que los cambios en el mundo de la informática suelen ser bruscos, pero ¿no es así con todos los cambios de cualquier faceta de la vida?. Creo que Microsoft ha hecho un ejercicio de reflexión bastante interesante al considerarnos capacitados para asumir este tipo de novedad, este nuevo peldaño en la interactividad, lo que pasa es que nosotros no lo hemos admitido, no nos consideramos suficientemente capaces y tenemos miedo a… vamos a decirlo todos a una… al caaambioooo. No es malo sentir miedo -de hecho es normal y sano-, pero no deberíamos permitir que esta sensación se apoderase de nosotros en el desempeño de cualquier tarea cotidiana con el ordenador, una actividad que está muy considerada por los diseñadores de interfaces, que al fin y al cabo son eso, diseñadores que buscan una curva de aprendizaje lo más cómoda posible para el receptor del nuevo producto.

El escritorio antiguo ha llegado a cotas muy altas de usabilidad y en verdad he de deciros que me siento muy cómodo con Windows 7 en el trabajo, que os voy a decir. Pero llega un momento en el que hay que plantearse dar un paso hacia delante y procurar hacer cosas diferentes, pues estas son las que nos hacen mejorar como creadores. Son muchas versiones de Windows con el mismo tipo de escritorio, una interfaz que ha demostrado ser tan útil como atemporal -viendo su inclusión en la última actualización de W8-, pero que queréis que os diga… Windows 7 dejará de tener soporte como XP y tendremos que aceptar que tarde o temprano -a pesar de disponer de los dos tipos de escritorio en el mismo sistema operativo-, nuestra naturaleza curiosa y juguetona nos hará encender nuestro dispositivo con el nuevo escritorio, aunque no sea más que por toquetear la pantalla y deslizar los dedos encima de esos odiadísimos tiles…

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