Los concursos de diseño gráfico en España (II)

Hagan sus apuestas...
Hagan sus apuestas…

Es importante ver las cosas con perspectiva, ver la otra cara de la moneda en todos los ámbitos, sin exclusión. Incluso cuando el fracaso se materializa, este no es más que una nota de aprendizaje, por lo tanto, algo siempre se saca. En el anterior artículo se han dado multitud de razones para no participar en un concurso de diseño; algunos dirán que hay “pros”, como por ejemplo el hecho de que si ganas, te vas a hacer una muy buena publicidad. Incluso si has quedado dentro del montón de trabajos que no han pasado ni la primera eliminatoria, siempre puedes decir que has participado en tal concurso y meter el trabajo en tu carpeta /muestrario o en tu web… Vale, sí.  Y ¿qué más?

Pues nada más, que yo sepa. A no ser, claro está, que seas un recién salido de la escuela y no te quede más remedio que hacer trabajos para crear tu portafolio, con lo que evidentemente no te queda otra más que empezar a moverte un poco. Si tienes ganas de participar en algún tinglado de estos, como ya dije en el anterior artículo, coge aire.

Personalmente, pienso que es mejor que te ahorres la pasta que te va a costar participar en, por ejemplo, un concurso de diseño que implique la creación de un producto físico. Imprimir un cartel de tamaño A3 o A2 -de 25 a 30€ del ala como poco- más los gastos de envío -si el concurso se realiza fuera de tu provincia, otros 25€- más el material -depende, pero entre cartón pluma y pegamento se te pueden ir otros 30€- le sale a uno por un pico. Hazte una reproducción en un A3 o A4 para tu carpeta y olvídate del resto. Porque como podrás entender, el dinero lo vas a palmar, fijo. Me dirán algunos que el que no arriesga no cruza la mar, pero cuando uno parte sabiendo lo que se cuece, está claro que no vamos a ver la orilla, vamos a ver las rocas del fondo.

¿Os parece raro esto que estoy contándoos? Sólo tenéis que ver lo bien que ha quedado el nombre de Madrid con el -lo estaba viendo venir-, reciente concurso del logotipo para los Juegos Olímpicos del 2020. Pero debéis saber más. Recibí una carta de la asociación de diseñadores a la que pertenecí, solicitándonos una opinión a los profesionales del diseño sobre la polémica suscitada. En la carta se expresaba una cierta indigestión por el resultado obtenido, debido en gran parte a que no se había presentado ningún profesional, que si Madrid merece una marca mejor, que si elegir una agencia de publicidad -a dedo- para reconstruir el resultado no ha sido una buena idea, que si la labor de la asociación no es criticar el diseño -en plan chungo, se entiende-, que si hay que sacar conclusiones y hacer llegar a las instituciones la disposición de la asociación a servir en todos los procesos que conlleven la convocatoria de un concurso…

¿Es que piensan que somos imbéciles? En primer lugar, Madrid tiene lo que se merece, sin más. Lo que no vamos a hacer los profesionales es arriesgar nuestra propia reputación en un concurso amañado y podrido hasta la médula, como bien ha demostrado la anterior edición del mismo. En segundo lugar, los diseños originales presentados a concurso, no se rediseñan. A no ser que haya algo sucio por detrás… En tercer lugar, una de las labores de cualquier asociación de diseño es hacer crítica del diseño, pero no para decir algo del tipo “yo lo habría hecho más guay”, que ya me las veo venir. La crítica tiene que estar orientada en primer término, hacia dentro, hacia la labor de la propia asociación. ¿Estamos preservando el diseño como disciplina, estamos haciendo lo posible porque la profesión sea conocida y considerada por el resto de la sociedad como una más? Eso es lo primero que hay que hacer. Posteriormente, la crítica externa debe estar orientada a analizar y revisar si se cumplen esos objetivos, si cuando informamos a las instituciones, estas nos hacen caso o si pasan de contratar a un diseñador y pagarle convocando un concurso, si amonestamos a esas empresas y las incluimos en una lista negra o si por el contrario corremos detrás de ellas esperando una nueva patada, si se protege la ley de la oferta y la demanda o si por el contrario se favorece el regateo y la devaluación del diseño gráfico hasta en canales tan abiertos como internet… en fin, objetivos elementales donde los haya… ¿más? Dicho lo cual, os podéis imaginar mi carta de respuesta. ¿Hizo efecto? Ni de coña.

Como dije al principio de este artículo, en el anterior post ya os di algunos motivos para evitar participar en concursos de diseño. Ahora acabo de mencionar otro. El regateo y la devaluación constante de nuestro trabajo. No me deja de sorprender el número de webs -y de empresas- que se especializan en crear herramientas para que cualquiera se haga su logo, su web o sus tarjetas o sus historias… No sé si respeto este tipo de formas de ver el diseño, lo que si tengo claro es que no las comparto. Todavía me quedan restos de los pitidos que me produce el oír que esto lo hace no sé quién más barato, siendo ese “no sé quién”, tal o cual web que hace automáticamente tal puñeta… Que sí, que hay que ver lo positivo, que esto es un buen filtro para saber quién es cliente y quién no… Pero uno se cansa de explicar las cosas, joder.

Otro motivo para no participar y el más natural de todos: el sentimiento de frustración que surge si no se consigue hacer coincidir las habilidades propias con el objetivo marcado, porque la naturaleza raíz de este tipo de eventos es el ensalzamiento de uno –el que gana- y el otorgamiento automático de la etiqueta de “perdedor” para el resto, es decir, aquellos que no han completado el objetivo “x”. Esta etiqueta es muy peligrosa, porque puede mutar en opiniones del tipo “no eres válido”. ¿Es un mal escritor aquel que con su obra queda en tercer puesto –o en sexto- en un concurso de novelas de una editorial? No, de hecho te puede gustar más que el propio ganador… Entonces ¿a dónde nos lleva esto?

Esta forma de entender la vida -porque lo puede llegar a ser- lleva aparejadas muchas etiquetas, connotaciones tan potentes como opuestas entre sí: ganador, perdedor, bueno, malo, victoria, humillación… y están tan presentes en nuestra vida cotidiana, que casi ni nos damos cuenta. Es tan natural participar en estos eventos, que no nos paramos realmente a analizar lo perjudiciales que pueden llegar a ser. Podemos decir que los concursos no favorecen que haya una multiplicidad de opciones, libres de la presión que conllevan estos de por sí. El ataque a la ley de la oferta y la demanda es demoledor. Se intenta juzgar si un profesional es bueno en lo suyo, se elimina su libertad para establecer su propio listado de precios al tiempo que se le dicta cómo debe ser un producto sin que tenga la oportunidad de opinar al respecto, bajo unas condiciones que como poco, son vergonzosas –cesión de la propiedad intelectual, etc…-. En consecuencia, se reduce el papel del diseñador que participa al de una simple máquina que tiene que rezar para ganarse el lubricante. ¿Es esto justo? No, desde luego.

En conclusión, la profesión del diseñador exige mucho de nosotros como profesionales y nuestra propia actividad nos obliga a revisar constantemente los parámetros a través de los cuales fijamos nuestras metas como personas que intentan dar forma a un proyecto de vida. En mi caso, procuro siempre dar lo mejor de mí mismo en cada producto que realizo, por pequeño o barato que pueda ser, porque siempre he entendido que la calidad y la utilidad están por encima de todo. Si alguien quiere comprobarlo, siempre tengo a disposición del que lo desee un muestrario con los proyectos que he realizado. Ahí se puede comprobar si soy imaginativo, si soy comedido o expansivo, si soy… lo que sea. Si quieres contratar algún servicio, habla conmigo. Lo que no admito es que haya gente que intente convencernos a mis compañeros de profesión y a mí de que merecemos que nos intenten poner a prueba con comistrajos de este tipo.

2 comentarios en “Los concursos de diseño gráfico en España (II)”

  1. Otro gran artÍculo. Lo mismo esperan que cuando se llegue al fondo del mar se mire por si hay dinero, por si aca… En mi opinión, creo que la culpa es de los gobiernos, pasados, presentes y futuros me da que también. Tienen al sector abandonado y como en todos los campos se niegan la posibilidad de crear algo propio, así nos va. Aunque tengo fe en que todo cambie -y todo por gente que piensa como tú-, hay que ser fuertes y tú lo estás siendo. No es facil, de ahí el gran mérito. Estoy seguro que con esfuerzo se pueden conseguir grandes cosas; ánimo y sigue así. Yo sólo digo que si algo no existe, pues entonces habrá que crearlo, ¿no?

    1. Gracias por tu comentario, hermano. El problema está en que en este país no hay ganas de hacer bien las cosas, entendiendo el término “bien” como algo beneficioso para “la colectividad”. Ahí está la trampa. Aunque me de cien mil patadas, si un concurso se realizase bajo unos parámetros y condiciones de respeto hacia la profesión -y en casos muy concretos y estudiados-, podríamos decir que salvamos la cabeza, pero lo de Madrid -por poner un ejemplo a boleo-, ha sido para orinarse. Ni siquiera es reprobable que se hagan las cosas mal -todos podemos meter la pata-, el problema viene cuando no es nuestra intención revisar la actitud que nos ha llevado a esta situación. Esa es la impresión que me queda tras leer la declaración de intenciones de la asociación de diseño a la que pertenecí.

      En fin, en mi mano está el dar y difundir mi opinión sobre estas cosas -en la medida que me es posible- y así lo hago. Pero después ya no depende de mí. Negarse a concursar en estas farsas es una actitud que debe ser colectiva y estar apoyada tanto por las asociaciones de diseño como por organismos afines a esta disciplina. Todo lo que no sea eso, es dificultar la creación de una opinión normal sobre la profesión en el entorno del ciudadano de a pie.

      Un abrazo :)

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .